La educación artística en la adquisición de valores éticos, por Arq. Roberto Villalobos Ardón
Señoras y señor de la mesa, señoras y señores.
Arte y ética. Paradójico, cuando no contradictorio, parece la conexión entre estos dos conceptos: arte y ética. Esta paradoja nos remite de manera inmediata a la pregunta fundamental que nos hacemos de cómo educar en valores éticos, de cómo trascender esencialmente los problemas de una educación esencialmente vinculada con la transmisión de conocimientos instrumentales o de puros saberes abstractos.
Comportamiento humano: cuando el arte se entiende como adorno, como mera complacencia, como complemento superfluo, como actitud edulcorante o como simple receta acumulativa de lo que otros hicieron, por supuesto que no hay ninguna conexión posible entre arte y ética. Y es precisamente parte de lo que nos ha sucedido tradicionalmente en la educación en este país, en donde hemos hecho de las artes eso que les decía antes, una enseñanza de un complemento edulcorante que se puede suprimir en cualquier momento, puesto que no añade nada fundamental en la formación esencial de valores. Pero cuando el arte no se entiende de esta manera, cuando la estética, como dicen algunos autores, se entiende fundamentalmente como una ética de los objetos, parece que el arte cumple un papel fundamental en la formación en el desarrollo y en la consecución de un ser humano íntegro.
Tenemos historia en este país, en donde los próceres de la primera república en la construcción del modelo liberal del siglo XIX hicieron precisamente de las artes un elemento central en la definición de la identidad y de la nacionalidad costarricense; arquitectura: Teatro Nacional, Colegio de Señoritas, Liceo de Costa Rica; pintura: Fundación de la Escuela de Artes Plásticas a finales del siglo XIX; escultura: un monumento nacional que dice esencialmente lo que somos los costarricenses. A los pies de ese monumento nada menos que el Maestro García Monge, un 15 de setiembre decía: “que sirva esta pieza para que los costarricenses sepamos esencialmente que no somos hijos de las peñas”. Arte, precisamente, como mecanismo fundamental en la construcción de una identidad y una nacionalidad, es aquí cuando cobra sentido ya no el arte como adorno, sino el arte como una forma particular de conocimiento del mundo.
A diferencia de la ciencia, como discurso unívoco de nuestro conocimiento sobre la realidad, el arte nos plantea un discurso polisémico, variado de significaciones y en ese sentido multiplicador de las realidades que captamos. Ese arte que efectivamente no sólo en finales del siglo XIX sirvió para esos propósitos, sino que toda la primera mitad del siglo XX siguió identificando a gobiernos, ideologías y posiciones, precisamente con manifestaciones también de arte. Piensen en todo lo que significó el arte decorativo en muchísimos de nuestros edificios públicos, la pintura de ese momento, los signos nacionales, los signos que efectivamente reflejan todo esto que los costarricenses decimos ser.
Ortega y Gazet, lo advertía hace más de cincuenta años, en la rebelión de las masas hablaba precisamente del peligro del especialista bárbaro y es precisamente un postulado como este de Ortega y Gasset el que da origen a la gran revolución de los Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica en 1958. Preparación de humanistas, de técnicos y de científicos que fueran más allá de su propio saber específico y en ese sentido con un profundo peligro de barbarie.
El arte entendido como posibilidad de celebrar lo que una sociedad ha logrado y entendido también como crítica permanente de lo que nos falta por hacer; cuando el arte se entiende de esa manera y no como adorno, como decía antes, cobra sentido como elemento central en la educación.
Los procesos actuales del libre mercado llevan en forma inmediata a la supresión de todas aquellas actividades que se dicen superfluas. Empezamos a tener los primeros síntomas en este país en ese mismo sentido, en la línea que ya Carlos Masís apuntada antes. Somos capaces de desechar cualquier formación de fondo por que nos hace falta: Inglés o Cómputo, para servir a mercados internacionales, dejando de pensar en lo que esencialmente hemos sido y somos los costarricenses. Supresión de prácticas sociales que nos parecen efectivamente superfluas y frente a lo cual tenemos que reflexionar. Las primeras prácticas que se suprimen son precisamente, todas las que están vinculadas a las labores artísticas.
Muy recientemente y les leo una nota de profesores de Música que se dirigen, precisamente, a la ANDE – Profesores de Materias Especiales – señalan lo siguiente, que creo que nos tiene que llevar a profunda reflexión “la educación integral es un derecho de los niños y jóvenes costarricenses, quienes por medio de las asignaturas especiales desarrollan las potencialidades que van más allá del intelecto, a saber: inteligencia emocional, destrezas sicomotoras, concentración, aspectos espirituales, percepción sensorial y sensibilidad”. El valor de esas asignaturas en el sistema escolar es innegable, su detrimento afecta la formación de los ciudadanos que dependiendo de su inclinación vocacional y talentos específicos, pueden escoger sus opciones profesionales y ofrecer así un servicio diversificado a la sociedad. ¿Cómo sería nuestro país sin artistas, sin músicos, sin deportistas, o los ciudadanos no tuvieran desarrollados sus criterios morales, su nivel cultural y su creatividad? Apelamos a los buenos criterios pedagógicos y a la sensatez de las autoridades educativas para que en vez de disminuir y perjudicar el derecho a la educación integral, lo revitalicen y lo fortalezcan; y esto como un eco de citas que quiero leerles alrededor de precisamente de estos criterios y esas reflexiones.
“El anhelo más elevado y único de los grandes maestros fue presentar fielmente lo interno en lo externo, ellos no sólo se esforzaron por reproducir con toda exactitud de la realidad el contenido del objeto. Su anhelo era que esa representación sustituyera a la naturaleza misma y con respecto al fenómeno exterior, incluso la superara”. Iette
“El inexperto no producirá jamás lo quiere producir porque no es dueño de sus propios actos, mientras que se puede calificar de hábil al obrero que produce un objeto tal y como éste debe ser, y que en su quehacer subjetivo no encuentra ninguna resistencia a su finalidad”. Heguel
Toda sociedad funciona y se mantiene por un terrorismo que presenta sus instituciones, sus costumbres, sus valores como únicos o superiores, necesarios, inmutables, que define la vida mediante reglas fuera de las cuales no hay nada más que cause vacío. La irremplazable reflexión de la creación artística consiste en mostrar que en todo momento fue posible que surgiera, a pesar de las diversa presiones tendientes a tener el orden establecido, algo inédito y sin embargo viable. El que impugna, el que rechaza el estado de cosas, el que inventa o promueve un orden inédito, no dispone de nada que no tengan los que lo aceptan, pero a partir de él, a partir de la creación de este orden inédito, existe ya una realidad nueva y suplementaria que a su vez formará parte del ambiente, para convertirse por tal causa en eventual determinante de otra creación.
Uno de los grandes móviles de la creación en arte es la voluntad casi deliberada que transgredir las reglas establecidas desde el momento en que se formulan. La imagen inédita se constituye por acumulación de ecuaciones predicativas, pero se constituye sin por ello cerrarse, pues la serie de juicios predicativos siempre es algo virtualmente inacabado, inacabado por varias razones, de entre la más inmediata es que la creación desflora la virginidad de la imagen en el mismo momento en que la celebra. Así “el cualquier cosa” acaba siendo muy difícil de descubrir o de inventar porque el mundo no está hecho de cualquier modo, sino más bien esa coherencia que niega precisamente la ruptura con el pasado.
“El mundo será pequeño y deslucido para quien lo considere inmutable, será fascinante y fecundo para quien sepa imponer su espíritu creador. La creación es una especie de huida hacia delante, no es más que movimiento, es abandono permanente de la posición conquistada”. Oliver Revou. Es precisamente en esta línea y cuando se entiende el arte de esta manera, cuando sabemos la importancia fundamental que tiene, que debe tener y que debe mantener en nuestra educación. No hay forma más fácil, más inmediata para lograr un pueblo poco disciplinado, acrítico, sumiso y con vocación servil, que suprimir la enseñanza y la práctica de las artes y parece que la sumisión, la criticidad y el servilismo empiezan a ser nota fundamental en nuestra sociedad. La ética, no es una abstracción sino la práctica cotidiana de la libertad, las artes son relevantes actividades en la construcción de libertad.
Y quiero terminar precisamente, citando también a García Márquez
que al final de sus Cien Años de Soledad dice que “las estirpes
condenadas a cien años de soledad y que hay más soledad que
la ignorancia, la deseducación, la falta de solidaridad, las estirpes
condenadas a cien años de soledad no tendremos otra oportunidad sobre
la tierra” . Gracias
POR UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD
Educar es fortalecer y desarrollar las facultades individuales. Una Educación
de Calidad es el proceso mediante el cual el ser humano adquiere el desarrollo
de sus mejores posibilidades innatas. En esta labor participan el hogar como
la primera escuela de sus hijos, la sociedad, de la que forman parte los gobernantes,
los medios informativos y el Sistema Educativo.
El ideal sería que todos los encargados de la Educación tuvieran como objetivo propiciar los mejores estímulos, mediante el ejemplo, donde estén presentes el esfuerzo, el respeto, la cortesía, los valores éticos. Es difícil la adquisición de una educación positiva, si existen corrientes adversas, que cambian el rumbo de los mejores propósitos.
Recordemos que el camino fácil y atractivo que han de seguir es la senda que invita a quienes aún no han adquirido la fuerza necesaria para encauzar su destino por el sendero recto.
Es preciso hacer ver a las nuevas generaciones que cada uno posee aptitudes y habilidades que están latentes, esperando los estímulos que las hagan germinar. Y que estas facultades innatas son distintas en cada uno. - ¡Solamente todos juntos podemos formar un mundo mejor! - Y el concurso de cada persona es indispensable en este ascenso. Es por eso imprescindible que todos los educandos tengan las mismas oportunidades a través de las diversas asignaturas. Limitar en algunos educandos estas oportunidades es injusto y lesiona los derechos delos afectados. Quien tiene menos recursos materiales necesita más y mejores asideros para salir de su pobreza.
El Sistema Educativo, el que toma la dirección de la Educación Formal, debe procurar:
1. Indicar los contenidos programáticos de tal manera que vayan construyendo los peldaños del aprendizaje.
2. Tener presente que todas las asignaturas y disciplinas son necesarias para el desarrollo integral de los educandos. Si las habilidades de cada ser humano son distintas, es necesario estimular las distintas posibilidades en las que cada uno pueda surgir. Recordar que el intelecto, el espíritu, el desarrollo físico, son parte del ser humano y todos deben crecer en la mejor medida.
3. Procurar actitudes positivas en el buen educador:
a.
Su actualización permanente en las técnicas pedagógicas.
b. Su actualización en los conocimientos técnicos (materia a
impartir).
c. Poseer principios y adoptar actitudes éticas que sirvan como émulo
para las nuevas generaciones.
d. Ser capaz de formar un clima de armonía y entendimiento, entre educador
y educandos con vivencia de los derechos humanos.
e. Los contenidos programáticos deben presentarse con la motivación
adecuada para que se conviertan en estímulos:
4. La inclusión del hogar y de la comunidad en la labor educativa.
5. La preparación de pruebas de evaluación para cada una de las materias impartidas. Estas deben ser iguales para todo el país, puesto que no puede haber discriminaciones arbitrariamente. En estas pruebas deben incluirse formaciones específicas de los centros educativos: preparación tecnológica, labor agrícola, labores culinarias, artísticas, éticas, etc. Estas pruebas deben estar preparadas por especialistas en evaluación y deben ser revisadas por un corrector de estilo.
En todo el proceso educativo, los encargados deben tener en cuenta que los derechos de los educandos no pueden dejarse de lado en ningún momento, pero hacer ver a todos los alumnos que cada derecho implica un deber.
- Yo no puedo alegar derechos si no cumplo con mis deberes que inciden en los derechos de los otros -.
Procuremos
todos una educación de calidad y habremos cumplido con el deber de
preparar a las nuevas generaciones para construir la plataforma que permita
al mundo propiciar la existencia de seres humanos: libres, sensatos, generosos
y creativos.