Ponencia de la Diputada Ligia Zúñiga
PONENCIA
DIPUTADA LIGIA ZÚÑIGA
EJE DE DESARROLLO
HUMANO:
LA EDUCACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA INTEGRAL
Si bien la población costarricense históricamente ha reconocido el papel fundamental que la educación ha jugado en nuestra sociedad como instrumento de movilidad social promotor de oportunidades sustento de la paz y consolidación de la democracia que ha vivido Costa Rica gracias a la decisión de nuestros visionarios antepasados que apostaron por la inversión en la educación. Es oportuno recordar que la fuerte caída en los índices educativos sufrida en la década de los ochenta aún no ha sido posible superarla. En la actualidad hay desmotivación en los estudiantes, abandono de las aulas, en fin un no-cumplimiento de las expectativas de la población costarricense en materia educativa en diversas áreas. No se trata de buscar culpables de las deficiencias de nuestro sistema educativo, sino de que juntos nos demos a la tarea de construir soluciones y llevarlas a la práctica. Muchos esfuerzos se han hecho en estas décadas, con una visión integral y de avanzada pues no cabe duda para que Costa Rica enfrente con éxito los retos y oportunidades que presenta el mundo en la actualidad tiene que impulsar una gran reforma educativa la cual es requisito fundamental indispensable e inmediato. Esta necesidad ha sido claramente evidenciada en múltiples foros nacionales e internacionales, entre estos últimos está la XXIX Reunión de la Comisión de Asuntos Culturales, Educación, Ciencia y Tecnología del Parlamento Latinoamericano, en el marco del V Mercado Cultural Latinoamericano que tuvo lugar en la ciudad de Salvador, Bahía en Brasil a finales del año pasado a la que tuve la oportunidad de asistir con la compañera Diputada Nury Garita en representación de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
Justamente el evento de hoy es parte de un compromiso de promoción y seguimiento de los acuerdos tomados en dicha reunión. En ese foro fui enfática en afirmar que solo invirtiendo de manera significativa, recursos de los presupuestos nacionales en el fortalecimiento de la cultura, rica en América Latina, y la educación, estaremos construyendo países libres y con las herramientas para enfrentar con éxito los retos de la globalización y estaremos dando un paso más hacia la integración latinoamericana.
Si no somos capaces de rescatar, conocer y valorar nuestra historia y nuestra cultura no seremos capaces de identificar, definir y construir la ruta correcta hacia el desarrollo humano sostenible en un mundo globalizado, manteniendo nuestra identidad y nuestros valores. El rescate de nuestra historia y cultura adquiere relevancia en momentos en que los países latinoamericanos han de tomar decisiones claves con miras a realizar cambios estructurales que nos preparen para enfrentar lo incierto de nuestro futuro. En un marco de globalización es fundamental no perder de vista quiénes somos y de dónde venimos para así no perder el rumbo y no desviarnos de lo queremos como sociedad nacional y como sociedad latinoamericana pues sólo aquel pueblo que conoce su pasado es capaz de enfrentar con éxito su presente, y construir con bases sólidas nuestro futuro. Justamente este es uno de los grandes retos que presenta el mundo actual. Para que un país o región trascienda y se perpetúe en la historia con una adecuada calidad de vida, es pertinente enlazar de una manera científica su pasado con el presente, precisar claramente su historia cultural para comprender que somos parte de un proceso que ha ido conformándose desde inmemorables tiempos. De esta manera proporcionaremos a nuestros pueblos las facilidades y oportunidades para conocer su pasado y planificar su futuro en forma armónica y congruente con su idiosincrasia, sucesión e interacción del pasado, presente y futuro. Si bien América Latina enfrenta aún en términos generales, el gran desafío de eliminar el analfabetismo, primero y elemental paso para el combate de la pobreza, Costa Rica que lo tiene en un 4% está lista para ir más allá. Nuestro sistema educativo ha de mejorar los niveles de información y conocimiento de la mano con los valores, la formación y los instrumentos para la asimilación y ubicación creativa y constructiva, pues un pueblo con conocimientos, valores y un adecuado manejo de la información; es un pueblo capaz de participar, producir y tomar decisiones inteligentes y solidarias.
Educación, capacitación y adiestramiento son la base de la ciencia y tecnología, que a su vez son los motores fundamentales del desarrollo humano que pretendemos, teniendo siempre como marco nuestra cultura latinoamericana.
En ese foro así como en otros a los que he tenido la oportunidad de asistir, como lo son el Foro Ciencia y Tecnología e Innovación Política Perspectiva Parlamentaria, de UNESCO que tuvo lugar en Finlandia en Enero del 2003 y el evento Retos y Oportunidades de la Integración Hemisférica, iniciativa del Foro Interparlamentario de Las Américas, realizado en la ciudad de Panamá en febrero de ese mismo año; en cuanto al tema de la educación desde una perspectiva integral se concluyó entre otras cosas lo siguiente:
1- Que los sistemas educativos de los países de América Latina han de modificar y ajustar sus contenidos y procedimientos de manera que se conviertan en agentes transmisores de valores y pautas de comportamiento que hagan de los latinoamericanos individuos conscientes, positivos, dinámicos y constructivos en los procesos de desarrollo nacional e integración del continente.
2- La necesidad
de que los países apliquen mecanismos efectivos para la puesta en marcha
para la Declaración de Sao Paulo, que tiene entre sus principales objetivos:
- El promover sistemas educativos nacionales que aseguren la educación
para todos; una educación que incorpore los pilares de aprender a conocer,
aprender a ser, aprender a vivir y a aprender a hacer; así como la
educación en valores.
- El asegurar una inversión no inferior al 6% del PIB.
- La incorporación de nuevas tecnologías en los procesos educativos
y en la gestión del sistema para mejorar los aprendizajes.
- El fomentar una cultura de responsabilidad social por la educación
a través de la participación de las familias.
- Las oportunidades locales y demás actores o agentes sociales.
- El promover el compromiso pleno de los medios de comunicación en
su papel de agentes transmisores de valores y con el proceso educativo de
cada país, entre otros.
3- La relevancia de poner en marcha un proyecto de integración cultural a través de la radio y la televisión, constituido por un sistema de programas de radio y televisión, que utilice la capacidad instalada en América Latina para difundir de manera didáctica los valores culturales de los países de la región; con el fin de promover un conocimiento extenso sistematizado y fidedigno del acervo cultural de los países latinoamericanos.
4. La importancia
de incluir la cultura como parte del proceso de integración económica
y elemento de desarrollo en todos los ámbitos de la vida de los pueblos.
Tema en el que se ha de invertir tiempo y recursos, dado el impacto de la
industria de la cultura y su valor agregado. Así por ejemplo Estados
Unidos invierte el 7% del PIB en la cultura.
5. La necesidad de mayor capacitación en ciencia y tecnología,
fundamental para crecer y afrontar con éxito los retos que presenta
la globalización y la apertura de mercados.
El inicio de un nuevo siglo, bajo nuevos paradigmas con una nueva dimensión del mundo, bajo esquemas del libre comercio y modernas tecnologías, marca un momento importante para reflexionar sobre la necesidad de introducir como ya lo señalé cambios estructurales en el sistema educativo costarricense. Para entrar en el mundo del futuro y encararlo con éxito no sólo requerimos de conocimientos tecnológicos en el entendido de que la tecnología es tan sólo un instrumento de trabajo.
Requerimos rescatar y revivir valores fundamentales, que aunque nos duela reconocer, se han ido diluyendo en la sociedad costarricense. Valores como la libertad, la paz, el respeto y la tolerancia, la convivencia, la solidaridad, la responsabilidad por nuestros actos o por nuestras omisiones, son imperantes, si no lo hacemos ya podríamos continuar cayendo en una especie de cultura anárquica, sin respeto mínimo de las jerarquías, donde quienes han sido elegidos para tomar las grandes decisiones públicas, prefieren por comodidad o politiquería cederlas a grupos o personas no elegidas democráticamente, que anteponen sus intereses personales o de pequeños grupos a los grandes intereses nacionales para mantener privilegios a costa del bienestar de la población y de la patria.
Costa Rica requiere que sus líderes del futuro tengan no sólo los instrumentos, sino sobre todo los valores y la conciencia para saber utilizar esos instrumentos. Costa Rica necesita ciudadanos conscientes de quiénes somos, de dónde venimos y claros de hacia adónde vamos. Ciudadanos con capacidad para priorizar y discernir sobre las cosas importantes, aquello que es fundamental, que tendrá proyección significativa para el futuro del modelo del desarrollo integral que anhelamos. Costa Rica exige bachilleres con una visión ciudadana del país y del mundo clara, con formación además de información, con conciencia además de conocimiento. No soy la primera ni seré la última en afirmar que el subdesarrollo está en nuestra mente y en la forma en que asumamos nuestra vida. Para romper el círculo de la pobreza, mediocridad y subdesarrollo requerimos de una educación que enseñe a pensar no sólo a memorizar, una educación que exalte los valores del trabajo, la paz, la democracia y la responsabilidad; una educación que valore el uso de la lógica, la creatividad, la autenticidad, la sensibilidad, los deseos de superación, el espíritu emprendedor y empresarial.
Es en la educación dónde está la clave de nuestra superación personal y de nuestro éxito como sociedad y como país. Si hay algo, por lo que en forma personal y como país debemos luchar es justamente contra la anarquía, la corrupción, la desinformación, la ignorancia, el irrespeto, al miedo paralizante y a la pérdida de valores, para lograr hacer grande a una persona y a una nación. No ignoro los graves problemas y los grandes desafíos que enfrenta Costa Rica, pero estoy convencida de que si no somos capaces como costarricenses de rescatar, valorar y reconstruir nuestra identidad y nuestra historia, no seremos capaces de identificar, definir y construir la ruta correcta hacia el desarrollo humano sostenible en un mundo globalizado, exigente y con tendencia deshumanizante.
El mejoramiento continuo de nuestra educación adquiere relevancia como uno de los más inmediatos compromisos que Costa Rica debe asumir, de ahí mi agradecimiento al Presidente de la República, Dr. Abel Pacheco de la Espriella y al Sr. Ministro de Educación Pública Don Manuel Antonio Bolaños por proclamar 2004 como el Año de la Educación y Eje Transversal de su Gobierno; con un objetivo claro, combatir la pobreza y reducir las brechas entre el sector rural y el urbano, aumentando el presupuesto de los programas de equidad del Ministerio de Educación Pública en casi el 45%. Las medidas del Gobierno van incluso mucho más allá, fortalecer la educación técnica mediante convenios como los que hicieron posible la Universidad del Trabajo, impulsada por el INA y las Universidades Estatales. La visión de este gobierno en cuanto al estratégico papel de la educación en el desarrollo nacional y en el fortalecimiento de nuestra identidad, es tan claro que cuando le solicité a la Señora Ex Ministra de Educación. Dra. Astrid Fischel y luego al Sr. Ministro Manuel Antonio Bolaños su respaldo para implementar en Guanacaste el “Proyecto Vivamos la Guanacastequidad” inmediatamente me lo dieron, al punto que con orgullo anuncio que este proyecto cuyo objetivo es fortalecer la cultura guanacasteca, mediante la incorporación de un programa de adecuación curricular, dio inicio este curso lectivo en todas las escuelas y colegios de mi querida provincia. Con el potencial cultural y humano que tiene nuestro país no podemos dejar pasar las oportunidades que se nos presentan para construir bienestar y progreso en todas las áreas del quehacer humano, pero para aprovechar esas oportunidades, el fortalecimiento de nuestra educación se constituye en una exigencia ineludible porque invertir en educación es invertir en libertad, es invertir en democracia, en paz y en justicia. Invertir en educación es invertir en desarrollo humano. Muchísimas gracias y bienvenidos.